1/13/2009


Érase una vez, un chico y una chica. El chico tenía 18 y la chica 16. El no era inusualmente guapo, y ella no era especialmente bella. Ellos solamente eran un solitario chico común y una solitaria chica común, como el resto. Pero creían con todo su corazón que en alguna parte del mundo vivían el chico 100% perfecto y la chica 100% perfecta para ellos. Si, ellos creyeron en un milagro. Y ese milagro, en realidad sucedió.


Un día los dos se toparon en la esquina de una calle.“Esto es increíble”, el dijo. “Te he estado buscando toda mi vida. No creerás esto, pero tú eres la chica 100% perfecta para mi”.“Y tú”, ella le diría, “eres el chico 100% perfecto para mi, exactamente como te imagine en cada detalle. Es como un sueño”.


Se sentaron en la banca de un parque, se tomaron de las manos, y se contaron sus historias por horas y horas. Ya no estaban más solos. Habían encontrado y habían sido encontrados por su 100% perfecta mitad. Que cosa maravillosa es encontrar y ser encontrado por tu otro 100% perfecto. Es un milagro, un milagro cósmico.


Mientras se sentaron y conversaron, sin embargo, una pequeña, pequeña semilla de duda se sembró en sus corazones: era realmente correcto que los sueños de alguien se hagan realidad tan fácilmente?.


Y entonces, cuando se dio una momentánea pausa en su conversación, el chico le dijo a la chica: “Pongámonos a prueba-solo una vez. Si verdaderamente somos los amantes 100% perfectos para cada uno, entonces alguna vez, en algún lugar, nos volveremos a encontrar sin falta. Y cuando eso suceda, y sepamos que somos los indicados 100% perfectos, nos casaremos ahí en ese momento. Qué opinas?“Si” dijo ella, “eso es exactamente lo que deberíamos hacer”.Y entonces se separaron, ella hacia el este, y el hacia el oeste.


La prueba que ambos habían acordado hacer, no obstante, era completamente innecesaria. Ellos nunca deberían haberse sometido a ella, porque real y verdaderamente eran el 100% correctos el uno para el otro, y era un milagro que se hayan conocido alguna vez. Pero era imposible que ellos supieran esto, tan jóvenes como eran. Las frías, indiferentes olas del destino procedieron a sacudirlos sin piedad.


Un invierno, tanto el chico como la chica se enfermaron de la terrible influenza, y luego de divagar entre la vida y la muerta perdieron todos los recuerdos de sus años mozos. Cuando despertaron, sus cabezas estaban tan vacías como la alcancía de D.H. Lawrence en su juventud.


Sin embargo, los dos eran jóvenes brillantes y decididos, y a través de sus incesantes esfuerzos lograron adquirir nuevamente el conocimiento y los sentimientos que los calificaron para retornar como miembros plenos de la sociedad. Alabado sea el cielo, se convirtieron en ciudadanos verdaderamente distinguidos que sabían transferirse de una línea de metro a otra, que eran completamente capaces de depositar una carta expresa en el correo. Incluso experimentaron el amor nuevamente, algunas veces tanto como en 75% o inclusive un 85%.


El tiempo pasó vertiginosamente, y pronto el chico tenía 32 años, y la chica 30.


Una bella mañana de abril, en busca de una taza de café para comenzar el día, el chico caminaba de oeste a este, mientras que la chica, con la intención de enviar una carta expresa, estaba caminando de este a oeste, ambos a través de la estrecha calle del barrio Harajuku en Tokio. Se cruzaron en el medio mismo de la calle. El pálido destello de sus recuerdos perdidos brilló por un breve instante en sus corazones. Cada uno sintió una resonancia en el pecho. Y ellos sabían:

Ella es la chica 100% perfecta para mi.


El es el chico 100% perfecto para mi


Pero el resplandor de sus recuerdos era demasiado débil, y sus ideas ya no tenían la claridad de catorce años atrás. Sin una sola palabra, pasaron al lado del otro, desapareciendo entre la multitud. Para siempre.


Una triste historia, no crees?

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